Rostro sano y luminoso: Los secretos de la Limpieza facial 9 de mayo del 2019

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Un rostro sano, luminoso y rejuvenecido debe ser uno de los deseos más fuertes que todos tenemos; por suerte, existe tecnología y profesionales que nos ayudan a cumplirlo.

Una limpieza facial es un procedimiento no agresivo, destinado a mejorar el aspecto de la piel, corregir la dilatación de los poros, eliminar las células más superficiales y extirpar los famosos "puntos negros" e imperfecciones que se van acumulando con el tiempo.

Laura Morales, cosmetóloga de Matiz, indica que los beneficios de realizarse una limpieza facial son muchos. ¿No nos crees? Toma nota:

Podrás tener una piel más limpia, luminosa y clara. La piel queda al tacto mucho más lisa, humectada, tersa, uniforme, no grasa, fresca, suave y aterciopelada.

La especialista de Matiz agrega que la limpieza facial consiste en diferentes técnicas, como la limpieza profunda, hidrataciones faciales y el peeling. “La primera corresponde a la limpieza de las impurezas de la piel, como los puntos negros y las imperfecciones”, agrega, además, que “la hidratación en tanto es un tratamiento para cubrir esos espacios que tiene la piel con falta de agua, haciendo que sea vea más bonita, sana y pareja. El peeling es un tratamiento para las manchas que tiene la piel, que se trabaja con diferentes tipos de ácidos según el tipo de piel y del tipo de mancha”.

Sabemos lo que nos quieres preguntar… ¿todas nos podemos hacer una limpieza facial? La respuesta es sí, “obviamente vamos cambiando las líneas en las que se trabaja, todo depende del tipo de piel de cada clienta. En Matiz contamos con productos de línea sensible, para hidrataciones profundas, manchas leves o profundas”.

La especialista además recalca que las limpiezas faciales se pueden realizar en cualquier época del año. “Antiguamente el peeling era un tratamiento que solo se podía hacer en invierno, ya que los ácidos eran fotosensibles y en verano era riesgoso porque las personas podían quedar manchadas por el sol, pero ahora se puede hacer durante todo el año”; lo ideal es hacerla cada 28 días, que es la cantidad de días que la piel tarda para renovarse.